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El rey loco

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El rey loco

Mensaje por Invitado el Vie 27 Sep - 1:13

Apenas era de mañana, no pasaría de las diez de la mañana, cuando de la estación de Hargeon una joven encapuchada bajaba del tren que recién había llegado. Pero cuando se disponía a dar el primer paso lejos del tren, el guardia encargado de cobrar a los pasajeros la detuvo tocándola del hombro, la chica viró solo un poco el cuerpo, apenas mostrándole una parte de su rostro. Pero la expresión en sus ojos asustaron al guardia, quien por reflejo la soltó, Mei sabía que el guardia solo había venido a cobrar el pasaje, pero había un gran problema… tenía hambre y no quería gastar las joyas que le había dado el maestro Derek como pequeño préstamo, aunque fueron gratis, para que más adelante se lo devuelva.

Resignada soltó un suspiro, metió su mano dentro de la mochila que llevaba consigo y de su interior sacó una pequeña bolsa marrón, y así sacar las joyas requeridas para el pago haciéndole entrega al guardia que no la dejaría marchar sin que ella pagase. Una vez el guardia tuvo en sus manos las joyas, éste se retiró rápidamente. “Tenía hambre… con lo que tengo me alcanzará a las justas para un pan o dos”, pensaba, lamentándose, mientras se alejaba de la estación, adentrándose a la ciudad.

Mientras caminaba, recordó el como llegó esta situación. Ayer se había unido a un gremio, para ser famosa y conocida, pensando así encontrar a Phil y Curtiss, la persona que la recibió en ese gremio, el maestro, era amable con la pobre Mei que desconocía el procedimiento de un mago en la realización de misiones. Pues la joven ni bien tuvo la marca y medito unos minutos quiso salir corriendo a hacer un trabajo, algo que Derek no se lo permitió sin antes explicarle el cómo funcionaba realizar misiones. Claro que la explicación que le había dado fue tan… aburrida que Mei se quedó dormida a mitad de lo que le decía. A la hora de la cena se despertó, viendo que ya no había muchas personas en el lugar, encontrándose ella y el maestro, quien le ofreció un plato de lo que habían preparado. Tras eso, iba a marcharse a dormir en la intemperie, mas Derek le dio un cuarto provisional hasta que consiguiera uno en Iris, no sin antes entregarle un cartel con lo que vendría a ser su primera misión.

Mei sacó del interior de la capa el cartel que le había dado Derek ayer en la noche, la ojeó un rato y se detuvo. “La misión la solicito una mujer llamada Laura… entonces eso la convierte en la cliente, según lo poco que escuche… debo buscarla, presentarme y preguntar cuál es el problema, no suena difícil, bien… adelante”, se animó a sí misma, retomando su camino por las calles, las cuales no conocía, esperemos y no se pierda.

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Re: El rey loco

Mensaje por Invitado el Sáb 28 Sep - 5:15

Tras caminar varios minutos, bajo la atenta mirada de los que cruzaban esas calles de la ciudad de Hargeon, pues era extraño ver a una persona completamente cubierta, con el sol que hacía era de locos, algo suicida. Pero la mirada de los demás muy poco le interesaba a la peliazul, quien solo buscaba a Laura, la que había solicitado la misión, de pronto la chica se detuvo sorprendida, sus ojos se abrieron un poco, pero su expresión se mantuvo seria. "Si busco a Laura, debo preguntar por ella... ni que fuera a caerme del cielo y ya", pensó algo sarcástica, para luego mirar a ambos lados, buscando algo o alguien. A no más de dos metros dos señoras conversaban. Mei camino hacia ella de forma rápida, y sin siquiera mostrar cortesía habló.

-¿Es usted Laura, la señora de la tienda de frutas? ¿O es usted? -pregunto sin más, las mujeres se mostraron ofendidas por la falta de respeto de la joven, se alejaron sin responder ni decir palabra alguna más que... -Que irrespetuosa -dijeron mientras se retiraban. Mei las vio irse, sin expresión en su rostro, pero en sus ojos se notaba su confusión, pero intuyo que no era la persona que buscaba. Así que continuo, ni bien veía una señora corría a preguntarle si era Laura, no le interesaba si esta persona mantenía conversación o realizaba cualquier actividad en la que se veían interrumpidos por la maga peliazul.

Entonces fue cuando le pregunto a una señora que caminaba con una bolsa en sus manos. -¿Es usted Laura, la señora de la tienda de frutas? -pregunto, la mujer la miro confundida, para negar con la cabeza a su pregunta. La joven peliazul soltó un suspiro cansado, e iba a irse sin decir nada más, cuando la señora la detuvo. -Espera muchacha, sí buscas a una Laura que venda frutas, pues a media calle abajo hay una tienda en la misma esquina, una señora atiende ahí y se llama Lau... ¡oh! Ya se fue -murmuro al ver que la joven ni siquiera se molestó en agradecer por la información o al menos terminar de escucharla. Mei llego al lugar que aquella señora había mencionado, la calle daba a una plaza, donde una buena cantidad de personas caminaba, algunos en pareja, otras en familia y claro no faltaban los solitarios.

La peliazul viro el rostro, primero miró la esquina derecha, y no vio ninguna tienda, al girar a la otra esquina vio una tienda ni muy grande ni muy chica, una señora con mandil color amarillo atendía a una niña, la cual le estaba pagando por unas manzanas. Mei con solo verla, estaba segura de que era la persona indicada, sin más preámbulo se acercó a ella. -¿Es usted la señora Laura, la que solicito la misión? -cambio su pregunta mientras le mostraba el cartel. La mujer, de al menos 40 años, ojeo lo que la chica le mostraba, entonces asintió a la pregunta que le había hecho al joven, mientras se preguntaba como haría para detener a ese loco. -Bien, soy Mei Kurono y vengo del gremio de Rising Phoenix, yo solucionare el problema que tenga... ¿me lo explica? -pregunto sin cambios en su expresión seria y neutra, la mujer de cabellos castaños claros, la observo sin decir nada unos minutos.

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Re: El rey loco

Mensaje por Invitado el Dom 29 Sep - 18:44

-¿Rising Phoenix? -murmuró Laura, luego de unos minutos de observar a la maga, se preguntaba qué era lo que traía en su mano con la que cargaba su mochila, un objeto envuelto en telas blancas, algo ya sucias. -No he oído hablar de ese gremio… pero ya que aceptaron la misión que envié, espero puedas solucionarla, cómo dice el cartel, quiero que detengan a un viejo hombre al que ya se le zafó un tornillo, delira… ¿puedes creer que dice ser él verdadero rey de Fiore? -pregunto con algo de molestia en su tono, pero notó que el rostro de la joven no cambiaba, la peliazul solo atinó a asentir con la cabeza, la mujer la miró extrañada, pero no dijo nada, volvió su vista a su mesa dónde estaban las frutas a vender.

-Al principio nadie le prestaba atención, lo dejaban que hablase todo lo que quería, pero luego empezó a fastidiar y molestar a la gente, por eso mis ventas han bajado, pero ese no es el motivo, yo no quise recurrir a la guardia, porque estoy segura de que lo encerraran y… he notado a una niña que lo observa a lo lejos todos los días, tengo sospechas… pero bueno, la gente ya no quería escucharlo y ha llamado a la guardia que llegara hoy, te pido que lo detengas antes de que la guardia llegue, lo harás, ¿verdad? -cuestionó, volviendo a alejar la vista de sus frutas, las cuales había estado acomodando, para mirar a la persona que había venido a realizar lo solicitado.

“Habla mucho… por qué no solo dice que quiere que me deshaga de él y ya”, pensó, luego de escuchar lo que la mujer dijo. -Sí, yo me encargare, ¿dígame dónde se encuentra en este momento? -pidió, mientras alzaba el objeto envuelto en las telas, sujetándola con sus dos manos, acción que provocó la curiosidad en la mujer castaña. Antes de que pudiera decir algo, una señora de cabellos rojizos se acercó a comprar, fue atendida por Laura muy rápidamente, pago y se fue, entonces la castaña prestó atención a la maga.

-Aparecerá dentro de un rato, ya lo veras por ti misma, pero dime, ¿qué planeas hacer para que no regrese por estos lares? -interrogo, curiosa por saber la respuesta que le daría la peliazul, quien habló con simpleza. -Golpearlo, luego lo llevare a uno de esos barcos y lo mandare lejos -fue la respuesta que le dio, dando a conocer un plan muy extremista que asusto a la mujer. La expresión en el rostro de Laura era miedo, hasta que por un segundo se le cruzó por la mente la idea de que probablemente bromeaba.

-Ja, ja, ja, que graciosa eres… To-toma asiento, hasta que llegue, ya se acerca la hora -musitó, ofreciendo una banca de madera sin respaldar ubicado en el costado derecho de la tienda, Mei no respondió o protesto ante lo que le dijo la señora, le restó importancia, sentándose. Así paso aproximadamente media hora, la gente que caminaba empezaba a moverse de manera rápida, como buscando salir del lugar. -¡Oigan súbditos, el que dice llamarse rey de Fiore, os está engañando! -se escuchó ese grito de el centro de la plaza, Laura se cruzó de brazos alejándose unos pasos de su puesto, luego miró a la peliazul. -Parece que ya llego, ve muchacha, antes de que venga la guardia -le dijo a Mei, para que esta se fuera a detener al hombre antes de que la guardia llegara.

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Re: El rey loco

Mensaje por Invitado el Lun 30 Sep - 19:36

Mei cruzó la calle hasta la acera de la plaza, por un camino que la condujo al centro de ella. Pero a medida de que caminaba podía ver a un hombre viejo, de aspecto demacrado, sus ropas, sí es que se le podía llamar ropas a unos trapos que llevaba encima, pero lo bueno era que lo cubría. Pocos pasos faltaban para que llegase a él, cuando se detuvo, pues el viejo se bajó de donde había estado subido, el borde de la fuerte del centro de la plaza, caminó por el mismo camino por el que la peliazul iba y cuando la vio se detuvo delante de ella.Escúchame extraño, soy el rey legítimo de Fiore. ¡Pero estas personas no lo creen! Me he cansado de intentar que me ayuden a regresar a mi palacio... ¡Necesito ayuda! -exclamaba el hombre, quien no había visto el rostro de la peliazul, pues la capucha se lo tapaba, apenas y era visible sus mejillas y labios.

"¿De verdad está loco?... bueno, eso dice Laura, solo debo hacer que me siga al barco y lo mando lejos de Hargeon para que no vuelva a molestar", pensaba la maga, entonces se decidió a hablar... -Sígame, para mandarlo lejos en un barco, así no fastidia a la gente -dijo sin inmutarse, ahora el vagabundo se estaba preguntando si la persona delante de él estaba loca, mientras Mei mantenía su postura neutra e indiferente. El supuesto “rey” la miraba extrañado, hasta que su “ingeniosa” mente llego a la conclusión de que era un enviado del reino para que se lo llevara a Crocus, al saber eso empezó a reír, una risa de triunfo.

-Sabía que pronto se enterarían de que estaba en esta ciudad. Te enviaron a llevarme de vuelta, ¿verdad? No, no respondas, no es necesario, vamos a iniciar el viaje hasta Crocus, una vez ahí te recompensare por haber venido en mi búsqueda, ¿dime qué cosa se te ofrece? Por venir a buscarme, te daré lo que quieras -habló de forma muy feliz, dándole una oferta muy tentadora a la peliazul, en caso de que está persona fuera de verdad el rey de Fiore. “¿Lo… que quiera? Sera posible que sí sea el rey de Fiore, quizá Laura miente… y este es el verdadero rey… entonces… sí lo ayudo me dará lo que quiera… ¡Podría pedirle que mande a buscar a Phil y Curtiss! ¡De esa forme nos encontraríamos lo antes posible!”, empezó a pensar Mei, alegre, feliz, a pesar de no aparentarlo, aunque… olvidaba un detalle.

-Yo… quiero que encuentre a dos personas importantes para mí, hace tiempo no los veo -dijo con voz entusiasta, el “rey” le ofreció una sonrisa, haciendo relucir sus dientes amarillentos, algunos ya caídos, que cualquier persona normal se hubiera sentido asqueada. -No sonría, sus dientes dan asco -habló, pero esta vez su voz sonó molesta, el hombre viejo, oculto con su mano sus dientes, algo avergonzado parece.

-Ya lo hice. Ahora escóltame a Crocus, extraño -exclamó con tono autoritario, Mei dio media vuelta, y le hizo una seña con su mano para que lo siguiera, mientras volvía el camino por el camino que había venido, hasta salir de la plaza, estando afuera Laura, aun parada frente a su puesto. La mujer al ver que la maga era seguida por el viejo loco, pensó que la muchacha había cumplido, lo sacaría de Hargeon, de esa forma no molestaría a la gente, pero… a dónde lo llevaría la maga, era lo que se preguntaba Laura.

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Re: El rey loco

Mensaje por Invitado el Lun 30 Sep - 20:25

La peliazul encapuchada y el supuesto “rey legítimo de Fiore”, se acercaban a la tienda de Laura, pero la mujer picada por su curiosidad se acercó a ellos, camino rápidamente. Parándose delante y deteniendo de esta forma el avanzar de estas dos personas. -Veo que lo conseguiste Mei, ¿a dónde lo llevaras? -se aventuró a preguntar, mientras miraba de reojo al viejo, el cual tenía una pose recta, su tamaño no sobrepasaba el de la maga, su cabello mal trecho de color gris, sus harapos, pero se parecía despedir un aura de excelencia desde él, algo raro.

-A Crocus, él es el rey de Fiore y debe estar en su palacio -le informó a la mujer castaña, quien no pudo más que mostrarse sorprendida por las palabras de la peliazul. Era entendible la sorpresa de Laura, habiéndole explicado a la maga que NO era el rey de Fiore, solo un viejo loco, ella se lo haya creído. “¿Por qué me mira así? Laura es una mujer rara… bueno, es inútil pedirle que me page por la misión, ya que el rey lo hará… aunque no le he preguntado su nombre, en fin, no es de mi incumbencia”, pensaba Mei para poder rodear a la castaña y continuar con su camino, debía escoltar al “rey” de Fiore hasta su palacio en Crocus.

-¡Espera ahí, Mei! Debes estar bromeando, ¿verdad? No puedes creerle que él es el rey de Fiore -habló la mujer, deteniendo otra vez el paso de la maga y el viejo, quien ante las palabras de la castaña se mostró furioso. -¡Pero qué tonterías hablas mujer! ¡Claro que soy el rey de Fiore! Usurparon mi trono dejándome abandonado en este pueblo, ¡lo único que busco es regresar a mi trono! Mujer mentirosa, te mandare al calabozo una vez este en mi trono -amenazó, la maga no mostro signo alguno de preocupación o al menos importancia, le parecía irrelevante por lo que no se metió en esa conversación, siendo la agraviada la que protesto.

-Calla viejo loco, no eres rey, así que deja de decir ese tipo de tonterías -protestó alzando el puño, el viejo loco iba a responder pero… de pronto todos giraron al escuchar unos ruidos y vieron a un ejército pequeño de los guardias del reino, estos soldados los rodearon, para evitar que los que estaban en su interior escapasen. Uno de los soldados se acercó hasta donde estaba Mei, Laura y el vagabundo. -¿Es este el vagabundo que dice ser rey de Fiore? -pregunto en tono firme, Mei iba a responder, e incluso el supuesto rey lo iba a hacer, pero se escucharon unos gritos de la voz de una niña algo cerca, pero debía ser detrás de la muralla improvisada de guardias.

-¡ALTO! ¡No se lo lleven preso! Por favor… no se lo lleven preso -era lo que una niña de cabellos naranjas decía, mientras intentaba infiltrarse en el interior de la muralla de guarias, cosa que consiguió tras varios intentos, al estar dentro corrió directo al hombre que se hacía llamar “rey”. -¡Princesa! ¿Qué hace acá? Le dije que no saliera de su refugio, yo mandaría una escolta para que la llevaran a Crocus -dijo tras verla, dejando a todos sorprendidos, pero Laura, solo asentía con la cabeza, pues ella la había visto aparecer entre la últimos días, siempre a la misma hora, antes de que fuera echado de la plaza, por eso mantenía sospechas de que se conocían y no se había equivocado.

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Re: El rey loco

Mensaje por Invitado el Lun 30 Sep - 23:47

Lo que pasaba por la mente de todos los soldados, incluyendo a la mujer castaña era un “está realmente loco”, así que el guardia que había hecho la pregunta no necesitaba de respuesta alguna, pues lo dicho por el hombre de los harapos era suficiente para confirmar lo loco que estaba. Como la única excepción de ese pensamiento fue la peliazul, quien pensaba otra cosa. “¿Ella es la verdadera princesa de Fiore? Es una niña, no tendrá más de nueve años… y no quiere separarse del rey… entonces es su hija”, pensaba mirándola con expresión neutra, solo en sus ojos cafés se apreciaba el brillo de la curiosidad.

-Minami, ¡regresa acá! -llamó una mujer de cabellos cobrizos y ojos verdes, empujando a los soldados para alejar a la niña del viejo, ahora todos, sin excepción se preguntaban quién era esa señora. -Mamá, suéltame… ¡No dejare que se lleven a Oo-chan! ¡Él no hizo nada malo! Solo… solo quería que yo fuera una princesa y él, el rey… Oo-chan… solo era un juego… na-nada era real -hablaba la pequeña mirando con lagrimillas en sus ojos al supuesto “rey”, quien no entendía por qué la pequeña decía algo como eso. Pero alguien sí estaba siendo afectada por esas palabras.

“¿U-un juego? Entonces… no es el rey de Fiore, ¡me mintió!”, pensó, antes de oscurecer su mirada, mientras sus ceños se fruncían, pero la expresión en el rostro de la niña conmovió a su corazón, por lo que solo volvió a su expresión neutral, manteniéndose callada. -Lo siento niña, pero no podemos dejar a un hombre loco diciendo que es el rey de Fiore, eso es un delito. Además ha alterado el orden público, por lo que debe ser sancionado -informó el guardia a la pequeña que soltó muchas lágrimas de sus ojos. Mei no iba a meterse de no ser que recordó lo que Laura le había dicho sobre su misión, evitar que la guardia se lo lleve.

-Usted, vendrá con nosotros -dijo el soldado mientras se acercaba al viejo loco, pero su camino se vio interrumpido cuando la espada de Mei, aquel objeto que llevaba en sus manos envueltas por sabanas, las cuales cayeron al piso, mostrando una singular espada de tres puntas, antes del mango parecía haber un hacha. -Nadie lo tocara… yo me hare cargo de él -sentencio la maga, la cual se había desprendido de su capucha mostrando u azulado cabello y un solitario mechos verde, además de la ropa que llevaba, un leotardo, medias altas y guantes, todo en negro con algunos detalles.

-Señorita, ¿sabe a lo que expone por solo apuntarme con esa espada? -pregunto de manera altanera, pues pensaba que con solo decir eso la maga bajaría el arma, algo que no hizo, entonces los soldados al ver esto en los minutos de silencio de la joven, tomaron sus armas, por si se libraba un combate. -No… no sé a qué me expongo, ni me importa, mi misión es solo sacar a este hombre de esta ciudad. Y eso hare, aun así tenga que luchar contra todos ustedes -aclaró con voz segura, la niña se asustó, mientras el viejo solo pensaba que lo estaba defendiendo porque él era el “rey”, por otra parte Laura se preocupaba por la situación de la joven. Era obvio que no podría con tantos.

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Re: El rey loco

Mensaje por Invitado el Mar 1 Oct - 0:41

El llanto de la pequeña Minami se hizo presente al estar asustada por que la peliazul inicié un combate en el que claramente tenía desventaja. Mei la miro de reojo, sin moverse de su puesto, pero el guardia si la miro, pero ignoro su llanto. Por otra parte la madre se puso de rodillas abrazando a su hija y murmurándole cosas como todo va estar bien, no te preocupes y cosas así. -Somos la guardia del reino, tu misión importa muy poco -le dijo el soldado a Mei, quien frunció el ceño, profundizando su mirada, cargándola de molestia, la actitud lasciva de ese hombre le estaba empezando a hartar.

La peliazul apretó bien el mango de su espada, preparándose para usarla con la persona que tenía delante, y en el momento en que iba a emplearla… -¡Deténganse! Guardia, la joven se llevara a este hombre a… a… -se detuvo Laura al no saber qué decir, algo que se ocurriera de último minuto, pero qué. -Al centro psiquiátrico de la ciudad vecina -completo la madre de Minami, con una sonrisa forzada, y buscando apoyo en la señora castaña, quien asintió rápidamente, afirmando lo dicho.

-¿Pero que hay con los disturbios ocasionados? No podemos simplemente pasarlo por alto -objeto el guardia, parecía que de cualquier manera quería llevarlo al calabozo. “Debería matarlo, a ver sí se calla. Creo que de cualquier manera posible quiere encerrar a este viejo”, pensaba con la vista fija en el rostro de ese hombre. -Señor, está loco, por eso necesita tratamiento urgente, y lo que ocasionó fue debido a su locura -justifico la mamá de la niña, claramente tenia puntos a favor. El guardia al no poder encontrar otro argumento, solo chisto con los labios, para dar media vuelta y ordenar retirada, luego de unos pocos minutos solo estaban Laura, Mei, Minami, su madre y el viejo, Oo-chan.

-¿De verdad lo llevara al centro psiquiátrico de la ciudad vecina? -cuestiono la castaña a la madre de la niña, quien asintió en respuesta, con una sonrisa, para luego mirar a su hija, quien se mostraba feliz y tenía una gran sonrisa en el rostro. Mei acaba de ponerse su capucha y su espada volvía a estar cubierta de telas. -No puedo creer que mis súbditos… me hayan tratado de esa manera -se lamentaba el “rey”, mientras la pequeña se acercaba a consolarlo con palmadas en la espalada y algunas palabras de aliento. -Y para cuándo será eso, sí se puede saber -volvió a cuestionar, a la mujer, quien medito un momento antes de responder.

-Lo tendré en casa unos días hasta que lo acepten en ese lugar, así que no mucho tiempo, solo procurare no se escape -dijo con jovialidad, Mei miraba atenta todo lo que decían, también algo preocupada por el viejo loco que le había hecho pensar era el rey de Fiore, su vergüenza se vio reflejada en su ceño fruncido. -Eso espero, pero… ¿por qué lo ayuda? ¿Son parientes? -cuestionó, a lo que la mujer respondió con un rotundo no, luego le conto sobre el cómo su hija había conocido a ese hombre, él la había salvado de ser atacada por bandidos, aunque recibió una golpiza, salvo a la niña y lo que haría sería un gesto de gratitud.

-Parece que todo está resuelto, así que me retiro, ya no tengo nada que hacer. Fue un gusto conocerlas, nos vemos -se despidió la maga, dando media vuelta para volver al lugar del que había venido, la estación del tren, pero… fue detenida por Laura, quien la alcanzo dándole lo que sería su paga por una misión completada, pues había evitado que los guardias del reino se llevaran al pobre loco. -Por cumplir, gracias espero mis ventas vuelvan a la normalidad. Y… Rising Phoenix debe ser un gremio con buenos magos como tú, ¿verdad Mei? -le dijo la mujer castaña, la maga asintió con la cabeza y reverencio en agradecimiento, para continuar su camino.

“Mi primera misión… tengo joyas… no fue nada malo, hice un buen trabajo”, una sonrisa leve se formó en sus labios ante ese pensamiento, mientras veía a lo lejos la estación, pero se detuvo a comprar dos panes en una tienda, no había comido, y gasto las joyas que le había dado Derek. Ahora regresaría al gremio con la satisfacción de completar su primera misión. “De seguir así… seré muy famosa, porque… Laura ya sabe mi nombre”, pensó, cuando vio como el atardecer pronto llegaría, tal vez estaría en Iris al anochecer.

.-.-.-.-.-.-.-.
Finalizado.

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